
"La Santísima Virgen es modelo de comportamiento para nosotros",
dice el Prelado del Opus Dei en su carta. La fiesta de la Asunción ocupa
sus reflexiones de este mes.
Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a
mis hijas y a mis hijos!
La solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora, que la Iglesia celebra
el 15 de agosto, atrae en este mes nuestro corazón y nuestra mirada. Al
contemplar la belleza de nuestra Madre, asunta por Dios
en cuerpo y alma a la gloria del Cielo, nuestro amor filial se enciende
aún más ante una figura tan excelsa; y, conscientes de nuestra
indigencia y de nuestra pequeñez, le suplicamos con la Iglesia: da manum
lapsis, fer opem cadúcis, auxilia a los caídos, socorre a los que somos
caducos y limitados. Y después, con gratitud de hijas e hijos,
repitamos con hondura, meditando el contenido, como san Josemaría:
¡Madre!, ¡Madre nuestra!, ¡Madre mía!
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