11 ago. 2012

"Clama, ne cesses!, resonó en el alma de san Josemaría"


"La Santísima Virgen es modelo de comportamiento para nosotros", dice el Prelado del Opus Dei en su carta. La fiesta de la Asunción ocupa sus reflexiones de este mes.

 Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos! La solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora, que la Iglesia celebra el 15 de agosto, atrae en este mes nuestro corazón y nuestra mirada. Al contemplar la belleza de nuestra Madre, asunta por Dios en cuerpo y alma a la gloria del Cielo, nuestro amor filial se enciende aún más ante una figura tan excelsa; y, conscientes de nuestra indigencia y de nuestra pequeñez, le suplicamos con la Iglesia: da manum lapsis, fer opem cadúcis, auxilia a los caídos, socorre a los que somos caducos y limitados. Y después, con gratitud de hijas e hijos, repitamos con hondura, meditando el contenido, como san Josemaría: ¡Madre!, ¡Madre nuestra!, ¡Madre mía! 
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