Al filo del mediodía, fallece repentinamente en Roma el fundador del Opus Dei, después de haber mirado con inmenso cariño por última vez una imagen de la Virgen de Guadalupe que presidía el cuarto de trabajo. Cinco años antes, durante su estancia en México, había musitado frente a una pintura en la que la Señora da una rosa a san Juan Diego: “Así quisiera morir: mirando a la Santísima Virgen, y que ella me dé una flor”.
La fotografía está tomada esa misma mañana.


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