19-feb-2006

¡¡¡Las células madre embrionarias nunca han funcionado!!!

¿qué te parece la nueva ley que acaban de aprobar sobre la reproducción asistida? yo estoy absolutamente en contra, ¡hasta dónde vamos a llegar...! una vez que se abre una puerta a la clonación, se acabará permitiendo cualquier cosa, y es que no se dan cuenta de que es una vida humana que no se puede manipular... además estamos llegando a unos límites donde se generan embriones a la carta con la excusa de los fines terapéuticos, aunque en realidad es bastante absurdo el argumento, porque si para curar a una persona tienen que matar a 4 ó 5, no sé donde ven el avance científico...

(Este comentario viene de unos cuantos post sobre los preservativos y "El País". Aquí os los pongo por si os interesan: "El País" pierde lectores por repartir preservativos, Los preservativos hacen que "El País" siga perdiendo lectores y "El País" sigue cayendo por los preservativos).

Precisamente el pasado viernes estuve comiendo con un experto en bioética. Escribe en una revista de pensamiento sobre estos temas. Hace unos meses estuvo en un congreso de bioética, organizado por la AEBI (Asociación Española de Bioética).

Allí contaban cómo jamás ha dado buen resultado experimentar con células madre embrionarias. Por más millones que se invierten en esto, nunca se ha visto un experimento con éxito. A lo sumo, lo que han producido estas células es una reacción cancerígena, porque se reproducen excesivamente. Pero claro, esto lo silencian todos los medios de comunicación y los políticos. ¿Por qué tanto empeño en gastar dinero interrumpiendo la vida de embriones -o matándoles, como se quiera llamar?

(Porque, como sabéis, las células madre embrionarias salen de los embriones. Y, para poder emplearlas, es necesario eliminar a esas personas, que todavía no han nacido. Por otro lado, las células madre adultas, provienen de personas que ya han nacido. Y no les causa ningún daño el quitárselas. Las células madre -adultas y embrionarias- tienen la capacidad de ser toti-potenciales o pluri-potenciales, es decir, se pueden desarrollar hasta convertirse en todos o casi todos los tejidos del organismo, respectivamente. Ésta es la causa de que tengan tanto interés. Siento emplear un lenguaje tan "políticamente incorrecto", pero prefiero llamar a las cosas por su nombre).

En cambio, lo que sí que ha dado resultados -y cada vez mejores- es el empleo de células madre adultas. Este experto, por ejemplo, me hablaba del CIMA (Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra), donde se están haciendo grandes avances en este campo.

Yo me pregunto ¿por qué gastar dinero en una vía que no ha dado nunca ningún resultado positivo, en lugar de gastarlo en otra que está comenzando a darlos?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Dilemas éticos que presenta la posibilidad de procrear al margen de la unión conyugal:

Las nuevas técnicas que permiten obviar la relación conyugal para poder procrear han suscitado gran esperanza en muchos matrimonios que por diversas causas no pueden tener un hijo de modo natural.

Este hecho ha sido potenciado por los medios de comunicación social, que suelen mostrar a una madre sonriente con su hijo o hija como resultado de la aplicación de alguna de estas técnicas, obviando el inmenso número que no logró tal objetivo. Sin embargo, hay una serie de dilemas éticos que han de ser analizados adecuadamente 3

1.La pérdida de vidas humanas. Estas técnicas son muy costosas y muy ineficientes, por lo que se fecundan más óvulos que los que se requieren, y se transfieren al útero de la madre normalmente entre 3 y 4 embriones, con la esperanza que uno se anide. Si se anidan todos, surgen graves problemas para la madre y los hijos. Si no todos se anidan es porque han muerto. Este tema ampliamente conocido y hay mucha literatura al respecto 4 . Los millones de embriones congelados dan testimonio de este doloroso hecho, así como la gran cantidad de mujeres que se han sometido a estas técnicas y no han visto cumplido su deseo de ser madre. Estos embriones, que son seres humanos, que pertenecen a nuestra especie, que son únicos e irrepetibles, en síntesis, uno de nosotros, están sometidos a la más impresionante de las esclavitudes, y su suerte ya no depende de su dignidad, sino de lo estipulado por la ley que siempre termina por desecharlos.

2.La disociación de la filiación genética y la filiación social en las técnicas en las que se emplean gametos de terceros y, más aún cuando se gesta en el útero de una mujer que no es ni la biológica ni la social, sino que en un útero arrendado, constituye una práctica habitual. Dan testimonio de ello los abundantes bancos de espermios que existen en el mundo y que se venden por catálogos. Con estas prácticas se priva al niño del derecho a una filiación cierta, de conocer a sus padres, además de que se conculca el derecho a ser gestado en el contexto del amor conyugal. Creo que hechos de este tipo no son sino nuevas formas de eugenesia. Ya no se trata sólo de tener un hijo, sino que debe ser sano y, por si eso no bastara, que tenga determinadas características.

3.Se menoscaba la institución del matrimonio, por cuanto estas técnicas, al prescindir de una adecuada visión antropológica, pueden ser aplicadas a quien lo desee. Muchas legislaciones contemplan la posibilidad de que accedan a estas técnicas mujeres solteras, lo que contraviene el derecho del hijo a ser gestado en el contexto del matrimonio. Los niños que nacen fuera del matrimonio deben ser respetados y queridos, poseen gran dignidad, y todos sabemos el sufrimiento que implica aquello. Pero otra cosa es usar la tecnología para procurarlos de modo deliberado. Este no es un derecho de las personas.

4.Detrás de estas técnicas hay una visión reductiva de lo que significa el ser humano, se cosifica al punto de obviar absolutamente su vinculación ontológica con el Creador, su carácter creatural y por tanto su condición de donado. Hay una visión reductiva de lo que implica un hijo que está llamado a surgir del don del amor corporal y espiritual de los esposos y no como producto de una técnica y supeditado a la pericia de los médicos y biólogos que la llevan a cabo. El ser humano en virtud de la dignidad que lleva grabada no puede ser considerado un derecho, puesto que es un don. Tenemos derechos sobre las cosas, pero no sobre las personas. Este tema es de hondo contenido humano, que obliga a fijar la atención más en el hijo que en el legítimo anhelo de engendrar que pueden tener los padres. Lamentablemente, las legislaciones al respecto en muchas partes del mundo no han considerado este punto de vista. Ello ha generado una serie de conflictos sociales, debido a los ca!
da vez más frecuentes requerimientos de parte de los niños nacidos de estas técnicas por conocer a los donantes de gametos, para llegar a sus verdaderos padres biológicos.

Anónimo dijo...

Dilemas éticos que presenta la posibilidad de procrear al margen de la unión conyugal:

Las nuevas técnicas que permiten obviar la relación conyugal para poder procrear han suscitado gran esperanza en muchos matrimonios que por diversas causas no pueden tener un hijo de modo natural.

Este hecho ha sido potenciado por los medios de comunicación social, que suelen mostrar a una madre sonriente con su hijo o hija como resultado de la aplicación de alguna de estas técnicas, obviando el inmenso número que no logró tal objetivo. Sin embargo, hay una serie de dilemas éticos que han de ser analizados adecuadamente 3

1.La pérdida de vidas humanas. Estas técnicas son muy costosas y muy ineficientes, por lo que se fecundan más óvulos que los que se requieren, y se transfieren al útero de la madre normalmente entre 3 y 4 embriones, con la esperanza que uno se anide. Si se anidan todos, surgen graves problemas para la madre y los hijos. Si no todos se anidan es porque han muerto. Este tema ampliamente conocido y hay mucha literatura al respecto 4 . Los millones de embriones congelados dan testimonio de este doloroso hecho, así como la gran cantidad de mujeres que se han sometido a estas técnicas y no han visto cumplido su deseo de ser madre. Estos embriones, que son seres humanos, que pertenecen a nuestra especie, que son únicos e irrepetibles, en síntesis, uno de nosotros, están sometidos a la más impresionante de las esclavitudes, y su suerte ya no depende de su dignidad, sino de lo estipulado por la ley que siempre termina por desecharlos.

2.La disociación de la filiación genética y la filiación social en las técnicas en las que se emplean gametos de terceros y, más aún cuando se gesta en el útero de una mujer que no es ni la biológica ni la social, sino que en un útero arrendado, constituye una práctica habitual. Dan testimonio de ello los abundantes bancos de espermios que existen en el mundo y que se venden por catálogos. Con estas prácticas se priva al niño del derecho a una filiación cierta, de conocer a sus padres, además de que se conculca el derecho a ser gestado en el contexto del amor conyugal. Creo que hechos de este tipo no son sino nuevas formas de eugenesia. Ya no se trata sólo de tener un hijo, sino que debe ser sano y, por si eso no bastara, que tenga determinadas características.

3.Se menoscaba la institución del matrimonio, por cuanto estas técnicas, al prescindir de una adecuada visión antropológica, pueden ser aplicadas a quien lo desee. Muchas legislaciones contemplan la posibilidad de que accedan a estas técnicas mujeres solteras, lo que contraviene el derecho del hijo a ser gestado en el contexto del matrimonio. Los niños que nacen fuera del matrimonio deben ser respetados y queridos, poseen gran dignidad, y todos sabemos el sufrimiento que implica aquello. Pero otra cosa es usar la tecnología para procurarlos de modo deliberado. Este no es un derecho de las personas.

4.Detrás de estas técnicas hay una visión reductiva de lo que significa el ser humano, se cosifica al punto de obviar absolutamente su vinculación ontológica con el Creador, su carácter creatural y por tanto su condición de donado. Hay una visión reductiva de lo que implica un hijo que está llamado a surgir del don del amor corporal y espiritual de los esposos y no como producto de una técnica y supeditado a la pericia de los médicos y biólogos que la llevan a cabo. El ser humano en virtud de la dignidad que lleva grabada no puede ser considerado un derecho, puesto que es un don. Tenemos derechos sobre las cosas, pero no sobre las personas. Este tema es de hondo contenido humano, que obliga a fijar la atención más en el hijo que en el legítimo anhelo de engendrar que pueden tener los padres. Lamentablemente, las legislaciones al respecto en muchas partes del mundo no han considerado este punto de vista. Ello ha generado una serie de conflictos sociales, debido a los ca!
da vez más frecuentes requerimientos de parte de los niños nacidos de estas técnicas por conocer a los donantes de gametos, para llegar a sus verdaderos padres biológicos.

Anónimo dijo...

El amor de Dios por cada embrión humano, según Benedicto XVI

Autor: SS Benedicto XVI

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

1. En esta audiencia general del miércoles de la octava de Navidad, fiesta litúrgica de los Santos Inocentes, reanudamos nuestra meditación sobre el salmo 138, cuya lectura orante nos propone la liturgia de las Vísperas en dos etapas distintas. Después de contemplar en la primera parte (cf. vv. 1-12) al Dios omnisciente y omnipotente, Señor del ser y de la historia, ahora este himno sapiencial de intensa belleza y pasión se fija en la realidad más alta y admirable de todo el universo, el hombre, definido como el "prodigio" de Dios (cf. v. 14). En realidad, se trata de un tema en profunda sintonía con el clima navideño que estamos viviendo en estos días, en los que celebramos el gran misterio del Hijo de Dios hecho hombre, más aún, hecho Niño por nuestra salvación.

Después de considerar la mirada y la presencia del Creador que se extienden por todo el horizonte cósmico, en la segunda parte del salmo que meditamos hoy, la mirada amorosa de Dios se fija en el ser humano, considerado en su inicio pleno y completo. Aún es un ser "informe" en el seno materno: algunos estudiosos de la Biblia interpretan la palabra hebrea que usa el salmo como equivalente a "embrión", descrito mediante esa palabra como una pequeña realidad oval, enrollada, pero sobre la cual ya se posa la mirada benévola y amorosa de los ojos de Dios (cf. v. 16).

2. El salmista, para definir la acción divina dentro del seno materno, recurre a las clásicas imágenes bíblicas, mientras que la cavidad generadora de la madre se compara a "lo profundo de la tierra", es decir, a la constante vitalidad de la gran madre tierra (cf. v. 15).

Ante todo, se utiliza el símbolo del alfarero y del escultor, que "forma", que plasma su creación artística, su obra maestra, precisamente como se decía en el libro del Génesis con respecto a la creación del hombre: "El Señor Dios formó al hombre con polvo del suelo" (Gn 2, 7). Luego viene el símbolo del "tejido", que evoca la delicadeza de la piel, de la carne, de los nervios "entretejidos" sobre el esqueleto.

También Job evocaba con fuerza estas y otras imágenes para exaltar la obra maestra que es la persona humana, a pesar de estar golpeada y herida por el sufrimiento: "Tus manos me formaron, me plasmaron (...). Recuerda que me hiciste como se amasa el barro (...). ¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso? De piel y de carne me vestiste y me tejiste de huesos y de nervios" (Jb 10, 8-11).

3. Sumamente fuerte es, en nuestro salmo, la idea de que Dios ya ve todo el futuro de ese embrión aún "informe": en el libro de la vida del Señor ya están escritos los días que esa criatura vivirá y colmará de obras durante su existencia terrena. Así vuelve a manifestarse la grandeza trascendente del conocimiento divino, que no sólo abarca el pasado y el presente de la humanidad, sino también el arco todavía oculto del futuro. También se manifiesta la grandeza de esta pequeña criatura humana, que aún no ha nacido, formada por las manos de Dios y envuelta en su amor: un elogio bíblico del ser humano desde el primer momento de su existencia.

Antonio González dijo...

Estoy de acuerdo con estos comentarios. No tengo nada que objetar. Gracias.